Según confirmó la oficina de la Presidencia gabonesa a través de una declaración, el primer ministro Ndong escribió una carta de dimisión después de que el Tribunal Constitucional dictaminase el viernes que el gobierno había cesado sus funciones automáticamente cuando el nuevo presidente ha jurado el cargo.
La presidenta del Senado, Francine Rogombe Rosa, quien juró como nueva líder interina de Gabón, debe crear un nuevo gobierno de transición hasta la celebración de las elecciones presidenciales que deben llevarse a cabo en un plazo no superior a los 45 días.
"Un calendario de los preparativos y la organización de las elecciones presidenciales se constituirá tan rápido como sea posible y será presentado al Consejo de Ministros para su examen, inmediatamente después del entierro de nuestro difunto presidente Bongo", añade la declaración emitida por Presidencia.
Mientras tanto, representantes de grupos de la sociedad civil en el país han recordado que ni los actuales ni anteriores miembros del gobierno deberían presentar su candidatura a las próximas elecciones presidenciales en el estado de África Occidental.
Este llamamiento va especialmente dirigido al hijo del fallecido presidente, de quien se espera se haga con la presidencia tras el vacío de poder dejado tras la muerte de su padre.
El cuerpo del difunto Omar Bongo, que ha liderado Gabón desde 1967, llegó al país el pasado jueves y se encuentra custodiado en el palacio presidencial en la capital gabonesa. Será enterrado este jueves en Franceville, en la región de Bateke en el sudeste de Gabón y lugar de nacimiento del ex mandatario.
Bongo, el mandatario que durante más tiempo había permanecido en el poder en África, murió de un paro cardíaco en una clínica de Barcelona, donde había estado recibiendo tratamiento durante varias semanas.
África, año tras año, encabeza las estadísticas negativas de los estudios sobre infancia, acceso al agua potable, violencia o refugiados que frecuentemente publican los organismos internacionales y las ONG.
Según el estudio Social Watch a este ritmo, África subsahariana no alcanzará un nivel aceptable en educación, salud e igualdad hasta el año 2353. Por si fuera poco, la actual crisis económica mundial podría sumir a 53 millones de personas más en la pobreza en los países en vías de desarrollo, la mayoría, de nuevo, en África, según los datos del Banco Mundial.
Estas nuevas previsiones destacan lo seriamente amenazados que están los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), especialmente el objetivo de reducir la pobreza a la mitad en 2015. Además, se estima que la crisis provocará un recorte de más de un tercio en la ayuda oficial al desarrollo. Y a todo esto hay que añadir el posible impacto de la pandemia de gripe A (H1N1) en un continente que, hasta el momento y oficialmente, no cuenta con casos de la nueva y mortal enfermedad.
Nadie duda del potencial de desarrollo de una zona inmensamente rica en recursos naturales, pero, según un estudio del Instituto de Desarrollo Ultramarino (Overseas Development Institute, ODI), los dirigentes políticos africanos han desviado entre 700.000 millones y 800.000 millones de dólares procedentes del petróleo a cuentas en el extranjero. Las estadísticas relativas al coltán --imprescindible para la fabricación de componentes electrónicos--, los diamantes, oro o cobre.
"Con un aumento de la producción (de crudo) de un 30% de aquí a 2015, (los países africanos) recibirían cada año un excedente equivalente a 25.000 millones de dólares, es decir, el montante total de las ayudas suplementarias prometidas por el G-8 al continente africano para los próximos cinco años", asegura el informe del ODI.
Fuga de capital
La Unión Africana, "por lo general muy prudente", ha estimado que alrededor de 148.000 millones de dólares salen cada año del continente con destino al sistema financiero de los países desarrollados, según la publicación electrónica 'Les Afriques, le journal de la finance africaine'. África cuenta con alrededor del 11% de la producción y del 9,4% de las reservas de petróleo del mundo.
No obstante, según Jean-Marie Chevalier, profesor de la Universidad de París-Delfinado, "el oro negro ha conmocionado la estructura de las economías y ha bloqueado el desarrollo de otras actividades de exportación, alimentado el clientelismo, la corrupción y la burocracia, sin beneficiar a los desposeídos".
Según el Premio Nobel de Economía estadounidense Joseph Stiglitz, lo que África necesita "no es un apoyo exterior más importante, sino ayuda para obtener el pleno valor de sus recursos y utilizar bien el dinero recibido".
Íntimamente vinculados a esta explotación de los recursos naturales están los conflictos armados de la región y que en el centro y el este de África han provocado 11 millones de desplazados o refugiados, según un reciente dato publicado por la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA). Como dato significativo, un total de 34 miembros del personal de la ONU han sido asesinados en África en 2008, todos ellos en Sudán y Somalia.
Además, todos los casos abiertos en el Tribunal Penal Internacional de La Haya corresponden a países africanos: República Centroafricana, República Democrática del Congo, Uganda y Sudán, donde incluso el actual presidente, Omar Hassan al Bashir, está personalmente imputado por crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra.