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La producción de plátanos puede desaparecer en 10 años

África produce casi 30 millones de toneladas de plátanos al año, que se consumen, en su mayor parte, a nivel local. Pero la producción se está reduciendo de forma vertiginosa y puede acabar, por completo, en un plazo de tan sólo diez años, según advierte un reciente estudio científico. El motivo es la poca diversidad genética de las plantas existentes del plátano. Las enfermedades, hongos en concreto, pueden acabar rápidamente con regiones enteras de producción. En un informe publicado este fin de semana por el semanal británico 'New Scientist', la experta belga Emile Frison advierte sobre las amenazas contra uno de los cultivos alimenticios más importantes de África. Frison es jefe de la Red Internacional para la mejora del Plátano y el Llantén (INIBAP) en Montpellier, Francia.

La científica advierte que las enfermedades del plátano están llegando a ser cada vez más difíciles de controlar. "Tan pronto como se encuentra un nuevo fungicida, se desarrolla una resistencia" explica Frison. Esto no es ciencia ficción, ya que la historia lo demuestra. En los años 50, una enfermedad de hongos denominada como "Enfermedad del falso mal de Panamá" acabó con la entonces variedad dominante del plátano, "Gros Michel".

Según INIBAP, el plátano que hoy encontramos en el supermercado, la variedad de "Cavendish", así como el 99,9 por ciento del resto de las variedades del plátano consumidas en todo el mundo, es descendiente de una amplia línea de las variedades que han sido seleccionadas por generaciones de cultivadores, haciéndola extremadamente vulnerable a las enfermedades. Al contrario que otros importantes cultivos, solamente una minúscula fracción de la cosecha mundial se produce de las variedades mejoradas que han sido creadas a través de programas de crianza y reproducción.


La epidemia de hongos

Ahora, una nueva variedad de la "Enfermedad del falso mal de Panamá" es la responsable de las destrucciones de plátanos "Cavendish" que se producen a una velocidad cada vez mayor en todo el mundo. Lo que es aún peor, incluso, es la rápida expansión del hongo responsable, conocido como "Sigatoka negro" y que ataca a la propia planta del plátano. El Sigatoka negro ha reducido ya la producción de las cosechas en un 40 por ciento en Uganda, el segundo productor de plátanos a nivel mundial, después de India.

La epidemia de hongos comenzó en Fiji en 1963 y ahora se ha expandido a todas las grandes regiones de producción de plátanos. "Tan pronto como se encuentra un nuevo fungicida, se desarrolla una resistencia" explicaba Frison. "Y una cosa de la que podemos estar seguros es de que el Sigatoka no perderá esta batalla".

Capaz de atacar a todas las variedades importantes de plátanos y llantenes, el Sigatoka negro gira las hojas de las plantas y les da unos tonos amarillos, marrones y negros, impidiéndoles así la fotosíntesis, explica el investigador Michelle Hibler. "Desprovista de sus reservas de energía, la planta recorta su producción de fruta, a veces hasta la mitad. Para los exportadores, el Sigatoka negro conlleva la ruina: la enfermedad también causa la maduración prematura de la fruta. Aunque parecen normales, los plátanos de las plantas afectadas maduran y se estropean antes de llegar a los mercados".

El problema se encuentra en el corazón de la industria. El plátano salvaje es, prácticamente, no comestible, pues se encuentra lleno de semillas. Se presume que, hace un par de miles de años, se encontró casualmente en el sureste de Asia una planta mutada que producía la fruta sin semillas, comestible, y que sería el antepasado de todas las plantas de plátano actuales. A través de este origen, el plátano fue introducido en África, Zanzíbar y Madagascar, hace unos 3000 años, y más adelante al resto del mundo.

Las plantas mutantes son estériles. Al estar producidas a partir de recortes y no de semillas, casi todas las plantas son, virtualmente, clones de otra, representando un mínimo de variedad genética. A pesar de su importancia como uno fuente de alimento e ingresos para los países en vías de desarrollo, "se han hecho asombrosamente pocas inversiones en el pasado", denuncia INIBAP. Los intereses comerciales en la crianza de mejores tipos de plátanos "disminuyeron después de que muchas tentativas se viesen fracasadas" ya que la del plátano es una cosecha particularmente difícil por su esterilidad y carencia de semillas.


Escasez de alimentos

En muchas regiones de África y otros países en vías de desarrollo, el plátano es la principal cosecha y se ha convertido en un

«Plantas mutantes estériles»

alimento de primera necesidad. Del total de la producción global, menos de un 15 por ciento es exportado fuera del país en donde se produce, informa INIBAP. Si las plantas desaparecen, los científicos auguran que esto conllevará una mayor escasez de alimentos.

La escasez se observa ya en la región de los Grandes Lagos, donde se localiza más de la mitad de la producción de plátanos de África. Kenia ha observado un rápido descenso en la producción de plátanos durante los últimos 20 años, sobre todo debido a parásitos y enfermedades. En Uganda, la producción se ha visto reducida a la mitad, y las tendencias son similares en Tanzania, Ruanda y Burundi; países donde el plátano es una importante fuente de calorías.

La mayoría de los cultivadores de plátanos en la parte central y este de África son mujeres. Gracias a los beneficios de las ventas de sus cosechas de plátanos, estas mujeres han podido mejorar su bienestar socioeconómico, pagar los honorarios de la escuela para sus hijos, mejorar la nutrición de la familia y construir tanques para almacenar agua limpia, según un estudio de INIBAP.

África Occidental, y en concreto Ghana, Costa de Marfil, Nigeria y Camerún, es la segunda zona más grande de producción de plátanos en África. También aquí, el consumo es sobre todo doméstico, y grandes partes de la sociedad dependen del plátano como fuente importante de alimento. Presente en África Occidental desde los años 80, el Sigatoka negro está causando ya pérdidas de entre un 30 y un 50 por ciento en la producción del plátano y del llantén en el sureste de Nigeria.


Nuevas variedades

Sin embargo, queda una pequeña esperanza. En Honduras, científicos de la industria del plátano han realizado esquemas de crianza a gran escala, dando como resultado una nueva variedad, el FHIA. El plátano FHIA, además de ser resistente a las principales enfermedades y parásitos, también es altamente productivo y tiene buenas calidades para ser transportado. Las plantaciones utilizadas como prueba en el Caribe y África han resultado un éxito, especialmente en lo que se refiere al recorte de los costes de fungicidas y pesticidas.

Si los propietarios del copyright de los genes del FHIA - el proyecto hondureño está financiado por la multinacional 'United Brands' - permiten la difusión libre de la variedad, FIAH puede significar una solución para las comunidades en los países en vías de desarrollo que dependen de los plátanos como fuente de nutrición. Las primeras estimaciones establecieron el precio del nuevo híbrido en unos 0,50 dólares por planta.

Las pruebas en África están demostrando resultados positivos. En Tanzania y Nigeria, por ejemplo, la producción de FIAH y otras variedades están creciendo cada vez más, aumentando desde unos 5-20 kgs por manojo hasta unos 40-110. "Estoy convencido de que FHIA-01 doblará inmediatamente la producción para los 70 millones de africanos para quienes los llantenes son su alimento de primera necesidad", asegura Phillip Rowe, jefe del proyecto en Honduras.

En los principales mercados de exportación - Europa y Norteamérica - los plátanos de FIAH, sin embargo, tendrán más dificultades. La nueva variedad tiene un sabor parecido al de la manzana.


Canarias y América Latina

En Espãna, principal país de la Unión Europea productor de plátanos, las Islas Canarias es uno de los centros de producción más afectado por la "Enfermedad del falso mal de Panamá", aunque parece que todavía no hay casos de "Sigatoka negra" en las islas.

Canarias produce anualmente 415.200 toneladas de plátanos, lo cual representa el 92% de la producción europea. En comparación con África, Canarias sería el productor número 12 del continente africano y toda su producción es de la variedad del Cavendish. Casi toda su totalidad se destina al mercado español peninsular.

La situación es mucho más grave, en cualquier caso, para la producción de plátanos en América Latina, y principalmente debido a la expansión del "Sigatoka negra". Aquí el peor caso es Brasil. El 70% de la producción del Amazonas se ha visto quebrada.
afrol News   20/06/2009

Lo bereber como seña de identidad en el norte de África

"Originalmente, la cultura bereber cubría el conjunto del Magreb y el Sáhara"

© afrol News / USCR
De todos los problemas que conoce en la actualidad el Norte de África, sobre todo y con mayor gravedad Argelia, la cuestión identitaria es la que se presenta de modo más acuciante y angustiosa. Sin duda, es uno de los problemas a los que el mundo magrebí se enfrenta con mayor apasionamiento. Por ello, la cuestión debe ser abordada con gran serenidad y recurriendo a los datos históricos, sociológicos y lingüísticos más fiables.

En principio, dos etnias con sus respectivas culturas, la bereber y la árabe, comparten, con frecuencia mezcladas, una vasta geografía, pero cada una de ellas suele ser identificada por su función en el desarrollo de un drama que enfrenta de modo ambiguo a dos mundos.

Dos lenguas, el árabe y el bereber, y las culturas que representan, poseen, cada una de ellas, distintos estatutos; mientras que el árabe goza del carácter de lengua oficial de los Estados de la zona, el bereber es relegado prácticamente a la marginalidad y cualquier intento por revitalizarlo se realiza casi de modo clandestino. Esta dualidad es explicada en términos de dominación: los bereberes autóctonos son considerados a veces una especie de reliquia del pasado preislámico de la región en trance de desaparecer ante el predominio y prestigio en todos los terrenos de lo árabe. Los bereberes o imazighen, herederos de una lengua antinquísima y una cultura milenaria, son presentados muchas veces como las víctimas históricas de la agresividad del Islam. El irredentismo bereber, ya sea moderado o radical, despierta fácilmente simpatías en determinados medios sensibles a las cuestiones nacionales no resueltas, y con frecuencia es utilizado como arma política en debates y contextos.

Lo árabe, en Marruecos y Argelia, está normalmente vinculado a las ciudades y a los poderes establecidos tras las independencias formales. El árabe es la lengua oficial del Estado, y su cultura orientalizante es reivindicada en exclusiva como seña de identidad que se quiere hacer extensiva a toda la población. El Magreb proyecta hacia el mundo su condición árabe. Por su lado, lo bereber, eminentemente rural y con reminiscencias ancestrales, se desmorona ante la evolución de unas sociedades que se orientan en direcciones que niegan o desprecian sus valores. Mientras que lo árabe se asocia a lo nacional y a lo oficial, la intelectualidad bereber es vigilada como enemiga del Estado y potencial germen desarticulador de la supuesta unidad histórica y política de la región, y por tanto es una intelectualidad vigilada y bajo sospecha continua de posible traición a los intereses del Estado y el orden público.

La lengua bereber, principal seña de identidad de los no arabófonos del Magreb, en la extrema diversidad de sus variantes, es hablada en la actualidad en una decena de países del conjunto Magreb-Sáhara-Sahel. Pero Marruecos y Argelia son, con diferencia, los países que cuentan con las poblaciones berberófonas más importantes. Es en ellos donde la cuestión bereber es propuesta con mayor entusiasmo.

Es difícil avanzar cifras precisas y fiables en cuanto a la importancia demográfica de las poblaciones berberófonas. No existen censos lingüísticos y la situación general de la lengua bereber hace problemática toda evaluación: de hecho, el número de berberófonos constituye en sí mismo una apuesta política en los países del Magreb y es, por tanto, el objeto de vivas controversias.

Sin embargo, si se suma el conjunto de cifras ofrecido por diversas fuentes, razonablemente se puede estimar que los berberófonos constituyen un porcentaje mínimo del 40 de la población de Marruecos, es decir, algo más de doce millones de individuos. Por su parte, el Argelia serían el 20 de la población, es decir, unos cinco millones de personas, según los censos de 1986.

Estas cifras son valores mínimos que pueden considerarse seguros. Pero no puede excluirse que los porcentajes sean en realidad notablemente más elevados y que puedan llegar respectivamente al 50 en Marruecos y al 30 en Argelia.

En Marruecos, la berberofonía está repartida en tres grandes zonas que cubren el conjunto de las regiones montañosas del país: al norte, el Rif; en el centro, el Atlas Medio y parte del Alto Atlas; al sur-suroeste, el Alto Atlas, el Antiatlas y el Sus. En Argelia, la principal región berberófona es la Kabilia. Si bien su superficie es relativamente limitada, está muy densamente poblada. En la Kabilia se encuentran, probablemente, más de los dos tercios de los berberófonos argelinos. Otros grupos significativos están en el Aurés ( de quinientos mil a un milló de personas) y en el Mzab (con Gardaya como capital y otras ciudades ibaditas, con alrededor de cien mil personas). Existen en Argelia otros grupos berberófonos menores pero son sólo pequeños islotes residuales que no superan –en los mejores casos- algunas decenas de millares de hablantes: Wargla, Gurara, Sur Oranés, Yebel Bissa, Chenoua,...

Naturalmente, nos estamos refiriendo a las localizaciones tradicionales. Desde comienzos de siglo, sobre todo después de la descolonización, el importantísimo éxodo rural que ha conocido todo el Magreb hace que existan comunidades consistentes de berberófonos en las principales ciudades del Norte de África: Argel y Casablanca son las ilustraciones más destacables.

El tercer y último conjunto berberófono está constituido por las poblaciones tuaregs, a caballo entre varios países a través de la zona Sáhara-Sahel, principalmente en Níger (unas quinientas mil personas) y Mali (de trescientas a cuatrocientas mil). Otros países como Argelia, Libia, Alto Volta y Nigeria, cuentan con efectivos tuaregs más modestos que no superan en cada caso algunas decenas de millares de personas. El conjunto de las poblaciones tuaregs se acerca, pues, al millón de individuos.

El resto de la berberofonía está constituido por territorios aislados, generalmente muy amenazados y diseminados. En Túnez, alrededor de cincuenta mil personas en parte de Yerba y una docena de pueblos en el centro sur del país. En el sur de Mauritania hay entre cinco mil y diez mil individuos. En Egipto, en el oásis de Siwa, cuya población varía según los censos entre cinco y diez mil personas. En Libia, en la Tripolitania, existen grupos berberófonos más importantes y resistentes.

Hemos hablado hasta aquí únicamente de berberófonos y de berberofonía. El único elemento indiscutible que diferencia entre las poblaciones del Magreb es el estríctamente lingüístico. Cualquier otro rasgo discriminatorio es cuestionable, por mucho que se quiera subrayar las características específicas de la cultura bereber. No existen dos etnias demarcables, una árabe y otra bereber, en el norte de África. La población magrebí, berberófona o arabófona, es de origen bereber. Los berberófonos, identificables así por su práctica lingüística específica, son en la actualidad demográficamente minoritarios porque el Magreb ha conocido desde hace varios siglos un lento proceso de arabización lingüística vertiginosamente acelerado en los últimos decenios. Los magrebíes arabófonos de nuestros días son bereberes arabizados en fechas más o menos recientes. Este proceso ha culminado con la identificación de la arabofía con la cultura árabe, pero la originalidad de los caracteres generales de lo supuestamente árabe en el norte de África, tan evidentemente distinto de lo árabe oriental, estriba precisamente en su calidad bereber. Lo árabe en el Magreb tradicionalmente ha sufrido más la influencia de al-Ándalus que de oriente. Las aportaciones orientales son recientes y son el resultado de una voluntad política y a la influencia de los medios de comunicación.

Originalmente, el bereber y su cultura propia, cubría el conjunto del Magreb y el Sáhara, por lo que histórica y antropológicamente se puede afirmar, sin querer entrar en polémicas, que los magrebíes son bereberes. La asunción, por parte de los poderes establecidos, de la arabidad, haciendo de ello estandarte de la identidad nacional, es uno de los factores más importantes del nacimiento de la conciencia bereber entre quienes aún hablan esta antiquísima lengua, creando un conflicto desestabilizador al marginar una importante parte de la población que no ha seguido el proceso del resto.

Los caracteres propios de la cultura bereber son los de comunidades tribales. Tradicionalmente, sedentarios o nómandas, agricultores o pastores, los bereberes, junto a las tribus que ya se habían arabizado por el contacto con focos culturales urbanos, compartían una misma sensibilidad y una misma cultura. El triunfo de las ciudades es el triunfo de lo asociado a lo árabe, y el desplazamiento y marginación de lo bereber más tiene que ver con la decadencia de los espacios rurales ante el prestigio de lo urbano que con el ejercico de una dominación que pretenda borrar las señas de identidad de los vencidos. La propuesta de los militantes bereberes más radicales, cuando hablan de la necesaria recuperación de la cultura bereber, a parte de la objetiva cuestión lingüística, es el intento por fundamentar en unos supuestos su opción por un modelo occidental de civilización, pues la cultura bereber más auténtica está lejos de sus aspiraciones al basarse en una sociedad rural y tribal que se desea superar. En cuanto a los elementos folklóricos, dependen más de su aceptación por el turismo y el interés que despiertan entre los etnólogos que de las intenciones de los berberistas enfrascados en luchas políticas. Lo bereber es más una bandera política y una excusa, en muchos casos, que un planteamiento objetivo y sincero. Efectivamente, se pretende homologar valores culturales bereberes a valores europeos para justificar un rechazo a lo árabe dominante.

Pero hoy, y como resultado de los procesos históricos, ya no se puede negar la existencia en el Magreb de varias lenguas, de una cultura plural y por lo tanto de una identidad que escapa por completo al cerco de las ideologías oficiales.

Esta identidad magrebí ha sido forjada por siglos de historia y es la capitalización de todos los aportes que han desembocado en lo que tal vez convendría llamar una cultura nacional del Magreb. El reconocimiento de tal identidad plural presupondría un poder democrático, abierto y tolerante capaz de admitir la diversidad. Pero este no es el caso puesto que los sitemas políticos, obsesionados por la idea de que sólo una idea ya absoleta de unidad podría mantenerlos, defienden a capa y espada una cultura y una lengua oficiales, es decir, una identidad oficial y por tanto artificial y esencialemente discriminatoria. Para hacer posible esta situación, los gobiernos que se han sucedido desde las independencias formales han tenido que falsificar la historia, única manera de convencer e imponer su dominio.

En este sentido, la historia reciente de Argelia en particular y de todo el Magreb en general, es una sucesión dramática de tentativas de desculturización y de despersonalización. Esto ha degenerado en extremismos que no auguran un futuro claro y estable para la región. Todo ello unido a la gravísima crisis económica, social y política, hace que la situación sea delicada y carente de expectativas a corto y medio plazo. La explatación ideológica con el fin de fundamentar los Estados surgidos de las luchas de liberación en una arabidad ficticia y un Islam ficticio ha marginado la compleja realidad cultural de los pueblos que no pueden sentirse identificados con los discursos oficiales y buscan alternativas.

En lo que nos concierne ahora, el problema bereber, que es el que plantea la cuestión de la identidad de los pueblos que habitan el Norte de África, es un tema, como ya hemos señalado, con una historia ambigua y compleja. El interés por lo bereber no casualmente aparece en las estrategias coloniales, que si bien paracticaron hacia él, como hacia todo lo indígena, un auténtico desprecio, no dudaron en hacer de él un motivo de enfrentamiento entre las poblaciones del Magreb creando un mito que les sirviera coyunturalmente. El antagonismo entre árabes y bereberes fue creado con tal fin y se apoyó interesadamente en referencias históricas. Los militantes berberistas más radicalizados que recogen en gran medida su material ideológico de las argumentaciones que se fabricaron entonces siguen insistiendo en el carácter fatal que tuvo para la región la invasión árabe. El doctor Mouloud Lounaouci, miembro de la Comisión Nacional del Movimiento Cultural Bereber escribió lo que sigue en la revista Amazigh (nº 3-4, abril-julio de 1994): “Pero, de todas las invasiones (que ha sufrido el Norte de África y que no han permitido a los bereberes imponer su manera de ser y de gobernar) la que tuvo más impacto fue la de los árabes. No se puede ocultar la larga e intensa resistencia (setenta años) e igualmente debe restablecerse una verdad histórica diciendo que la conquista árabe fue inicialmente una rapiña”. No obstante, en el mismo número de la revista Amazigh un entusiasta artículo firmado por la Asociación bereber Tanukri subraya el carácter autóctono del Islam norteafricano: “En el siglo VII, una parte de la población bereber se había adherido ya al Islam. Jamás hubo una conquista árabe de nuestro país. Meca y Medina, con un total exagerado de veinticinco mil habitantes entre los que no eran extraños los extrangeros, no pudieron conquistar el mundo”. En ambos casos, en el que los arabófonos son considerados por ello extrangeros, y en el otro en el que se busca la reconciliación de todos los bereberes, es fácil advertir las distintas orientaciones que va a seguir el movimiento bereber.

El mismo doctor Mouloud Lounaouci señala más adelante en su artículo que a pesar del triunfo del Islam los bereberes continuaron practicando sus propias lenguas y culturas, y así Ibn Tumart predicó su causa almorávide en bereber, el Corán fue traducido y la literatura en lengua autóctona conoció un despegue que aún no ha sido igualado. La verdadera arabización comenzaría más tarde, en el siglo XI con la llegada de los Banu Hilal. No obstante, siempre según el doctor Mouloud Lounaouci, el árabe quedaría acantonado en los escasos centros urbanos y nunca habrtía tenido lugar una larga y profunda arabización.
La colonización frances –y la española en el Rif- es el origen de una absoluta desestructuración social y económica con expropiaciones, secuestros y colegios indígenas, entrañando por consiguiente una política de desculturización. La apertura de escuelas no perseguía inicialmente la finalidad de instruir (no se permitía el acceso al principio a un cierto nivel) sino que su finalidad era la de instalar una cultura francesa cuyo objetivo era la autodespersonalización y la autoinfravaloración. Ello sembró el norte de África un extendido complejo de inferioridad ante los europeos. La civilización occidentas fue presentada como panacea inalcanzable. Esta política de desculturización llevada a cabo por las potencias coloniales que despreciaban o ignoraban del todo a las poblaciones autóctonas tuvo una contestación al principio dispersa y desorganizada que pronto dio nacimiento a los movimientos nacionales. Pero quizás ya era demasiado tarde. Las jóvenes generaciones que liderarían las luchas por la independencia ya habían sido desarraigadas y sus planteamientos fueron ajenos a las realidades sociales y culturales de las que habían sido separados.

Efectivamente, los movimientos nacionales que conseguirían la independencia fundaron los nuevos Estados en la premisa de lo arabo-islámico. De los movimientos nacionales serán eliminados todos los elementos que rehusen acatar la nueva ideología (como la llamada crisis berberistas de Argelia en 1949 y que entrañó la expulsión de Omar Imache). El partido del pueblo argelino impuso un modelo calcado del modelo jacobino francés: Opuso a la nación francesa la nación árabe, a la lengua francesa la lengua árabe y a la cristiandad opuso el Islam. No cabe junto a esto la lengua, la cultura y la identidad bereber, como tampoco tiene cabida el Islam popular. A esta negación la siguió una política activa de marginalización: supresión de la cátedra de bereber de la universidad de Argel, prohibición a los niños berberófonos de expresarse en su lengua en las escuelas, enseñanza dogmática de los contendios de la ideología oficial, negación de la berberidad juzgada como creación de los Padres Blancos. Si en esto podía tener parte de razón el Estado argelino, no es menos verdad que también la arabidad había sido un invento de los estrategas franceses e ingleses en oriente.

El Estado no se resistirá a la tentación de usar la fuerza: se arresta e incluso a veces se ejecuta a los ciudadanos que denuncian esta política que margina conscientemente a una gran parte de la población.

Esta política agresiva y violenta de opresión y exclusivismo practicada por los gobernantes (entre los que se encontraban berberófonos), lejos de conseguir que el pueblo acepte la cultura arabo-islámica justificará la cración de movimientos de contestación. Estos movimientos de contestación se van a sumar al trabajo colosal emprendido por el catedrático Mouloud Mammeri y ello conducirá a la toma de conciencia identitaria de parte de la juventud berberófona, principalmente kabil, gracias a los aportes de cantaautores como Idir y del teatro reivindicativo como el de Katib Yasin, Muhand o Yahia.

En Argelia, las reivindicaciones berberistas pronto se van a masificar. La gente pierde el miedo a hablar en bereber en público y la vestimenta tradicional kabil se convierte en símbolo de berberidad. A partir de 1979, los militantes de la causa bereber emprenden una intensa campaña de lucha y sensibilización. El momento culminante llegó en abril de 1980: la exigencia identitaria bereber será asumida entonces públicamente en el cuadro de la reivindicación de libertades democráticas.

Los acontecimientos de la Primavera Bereber tuvieron como consecuencia la internacionalización de la cuestión, obligando al poder a admitir el origen bereber de los argelinos. Parecía que las esperanzas estaban permitidas. Tras la liberación de veinticuatro detenidos en abril de 1980, se impuso la necesidad de una reflexión profunda que conducirá a la creación del Movimiento Cultural Bereber en agosto de 1980.

Ante la amplitud de un movimiento de masas preludio de una organización estructurada, el poder reacciona con arrestos y decisiones administrativas. Se votará una constitución cultural cuya característica principal es la negación de la berberidad. Se aplicará el artículo 120 del partido FLN (expartido único) para cerrar las puertas a los puestos de responsabilidad a los militantes de la causa bereber.

El Movimiento Cultural Bereber dará origen a una extensa red de asociaciones que reivindican la defensa de los derechos del hombre y denuncian la legitimidad del régimen.

Para acabar ya, la emergencia y pujanza de un Islam militante agrava considerablemente la situación en el Norte de África. Y también ese Islam se plantea cuestiones de identidad que hay que tener en cuenta. Lo común, por lo general, entre los musulmanes, pertenezcan a la etnia o a la nación a la que pertenezcan, es la de hacer preceder su identidad musulmana a la que les correspondería por cualquier otra consideración. El Islam está arraigado hasta esos extremos. Un ejemplo de ello lo tenemos en Melilla donde la población musulmana es berberófona. Tras los conflictos generados por las reivindicaciones de los musulmanes que exigían el reconocimiento de sus derechos en una ciudad en la que habían estado viviendo hasta entonces en una situación lamentable, y al acceder la mayoría de ellos a la nacionalidad española como consecuencia de las movilizaciones que habían tenido lugar, inmediatamente se puso en marcha una mentalidad que ve en ellos siempre a enemigos potenciales y por tanto había que desarticularlos.

El máximo temor era que los musulmanes apoyaran las pretensiones de Marruecos o bien que se decantaran hacia extremismos islámicos. Pronto las autoridades recordaron que la población musulmana era rifeña y pensaron en fomentar al bereber díscolo que jamás aceptaría la autoridad de un árabe. Cuál no fue la sorpresa cuando se descubrió que los habitantes de Melilla se dedicaban a aprovechar las ayudas oficiales para promocionar la enseñanza del árabe como fundamento para el entendimiento del Corán y se dedicaban a abrir mezquitas por todos los barrios. Varios artículos de la prensa local expresaba su disconformidad con la actuaciópn de los bereberes que debían haber respondido a la imagen tradicional sobre ellos y despotricar conrtra los árabes y el Islam ahora que tenían la oportunidad histórica de hacerlo.

El Islam, para los musulmanes, es un hecho vertebrador mucho más poderoso que cualquier otra pertenencia. Acéfalo y descentralizado, el Islam ha sabido convertirse en el esquelo que sostiene las manifestaciones culturales de los distintos pueblos a los que ha llegado. Y así, el bereber es ante todo musulmán y no duda en militar en movimientos islamistas.

Ahora bien, las corrientes islámicas adolecen de prejuicios heredados por la gran confusión creada por el colonialismo. El magrebí medio se encuentra constantemente en bifurcaciones en las que se le exige decisiones y adhesiones extrañas. El problema de la identidad en el norte de África no tiene una solución clara. Las elecciones no son fáciles. En la actualidad lo bereber es planteado al margen del Islam y el Islam al margen de lo bereber, y cada cual elige en función del valor específico que de a cada una de las dos facetas de su identidad. Lo berever, en los planteamientos de los intelectuales de la cuestión, es una opción por lo occidental y una actitud de rechazo a todo lo que se asocie con lo árabe y lo oriental, mientras que el Islam, también según los planteamientos más en boga y fuertemente impregandos por sus raíces en un Islam oriental y panárabe, es presentado como una afirmación de la tradición y un rechazo frontal a lo occidental. Sólo en pocos casos parece superarse esta dicotomía que marca el tono general de los debates. Sin embargo sólo su superación devolverá el sentido de sí mismos a los magrebíes en el marco de un respeto a la pluralidad dejando atrás definitivamente la etapa colonial que desestructuró completamente un mundo y lo condenó al exilio en su propia tierra y en su propia identidad.

Y ya por último, simplemente como observación a quienes estén interesados por estos temas, me queda por decir que los estudios berebers en general disfrutan de una gran interés en algunos países. El interés por el bereber no está concentrado únicamente en los países donde se habla sino que ha transpasado sus fronteras.

Acualmente hay a disposición de los estudiosos un abundante material bibliog´rafico, un material que abarca casi todos los ámbitos socioculturales y políticos y que ha venido saliendo a la luz gracias a la preocupación de varios centros y los esfuerzos colectivos y personales de algunos berberizantes. Hoy día existen varios centros académicos en distintas partes del mundo que han inaugurado departamenteos para el estudio del bereber. Podemos citar el caso de Estados Unidos, la Universidad de los Angeles (UCLA) donde se imparten clases de tashelhit y de los dialectos del Aurás u el Medio Atlas marroquí; lo mismo sucede en Ann Arbor en Michigan.
afrol News   20/06/2009

Joyas de cuentas: Patrimonio africano

Joyas de cuentas

Joyas de cuentas

En 1970, el Patrimonio Africano abrió sus puertas creando la primera tienda panafricana de joyería y artesanía. Partiendo de unos humildes comienzos, es ahora la organización artesanal más amplia y mejor organizada de África. Patrimonio Africano fue descrito recientemente por el Banco Mundial, en su informe "África puede competir", como "un pionero, que ha transformado los típicos artículos menospreciados en objetos de arte con un reconocimiento a nivel mundial".

Una historia interesante. En 1969, Alan Donovan, uno de los últimos americanos enviados a Nigeria por el Departamento de Estado de los Estados Unidos durante la guerra de Biafra, decidió que no quería continuar con sus labores diplomáticas. Aprendió francés, compró un autobús Volkswagen y recorrió el Sáhara.

Empezó a comprar joyas y artesanía, comenzando así lo que ahora se ha convertido en la mayor colección de obras originales de arte, artesanía y joyería africana. Llegando a Kenia, Donovan estuvo tres meses en el Lago Turkana, una zona poco conocida para los extranjeros. Allí empezó a hacer joyas, usando cuentas y cáscaras de huevos de avestruz, inspirándose en los pendientes de las mujeres turkana, a las que poca gente había llegado a ver hasta ese momento.

- Los pendientes eran bonitos, pero no había forma de que una mujer occidental pudiese usarlos de la misma forma que una mujer africana, explica Donovan. "Los hize más prácticos".

Un anterior Ministro de Exteriores keniano, Joseph Murumbi, llegó a intersarse por las obras de joyería de Donovan y así, los dos hombres, junto a Sheila, la esposa de Murumbi, crearon la primera tienda. La demanda empezó a hacerse grande, llegando así el momento en el que abrieron un gran número de sucursales y contrataron a cientos de artesanos que han producido más de un millón de diseños para el mercado global.

Las joyas de Patrimonio Africano han sido exhibidas en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, la Galería de Arte Carcoran de Washington y el Museo de Historia Natural de Nueva York. Ahora es posible verlas en Nueva York, Los Ángeles, Londres, Ciudad del Cabo, Zanzíbar y en toda Kenia. Su mayor éxito se da la Galería Patrimonio Africano, en el Restaurante Carnivore de Nairobi, inaugurado en diciembre del 2000. El edificio está inspirado en la arquitectura de barro africana, especialmente en las mezquitas de barro de Timbuktu y Djenne en Malí.

Más que una tienda, la galería contiene además un pequeño museo, La Cuneta Africana, que ilustra la historia africana de los últimos 12.000 años a través de las pequeñas piezas o cuentas. A través de 30 pequeños escenarios iluminados, La Cuenta Africana explica el desarrollo y la fascinación de las obras, desde la primera cuenta encontrada en África hasta los modernos diseños.

Las cuentas han sido utilizadas como decoración, insignias o símbolos de realeza, así como elementos de poder mágico o curativo y remedios ante enfermedades. Las cuentas se depositaban en las tumbas de los reyes como unas de sus más preciadas posesiones. Se utilizaban como moneda de cambio durante el comercio de esclavos y fueron incluso usadas para comprar la isla de Manhattan en Nueva York, ahora la zona de mayor valor real del mundo.

El recorrido comienza con la primera cuenta encontrada en África, aproximadamente 10.000 años a.C, elaborada con la fina capa de cáscara de huevo de avestruz y encontrada en lo que ahora es el actual desierto Kalahari. Otras cuentas similares fueron encontradas en los actuales territorios de Libia y Sudán. Duante siglos, cuentas de este tipo se realizaron normalmente utilizando como material básico las cáscaras de huevos y eran elaboradas por las mujeres turkanas en Kenia, que las utilizaban como dote. Sin embargo, ahora lo tienen prohibido por las leyes medioambientales kenianas.

La primera cuenta realizada en África fue creada a partir de una especial arcilla fina denominada "faience"., que es normalmente verde-azul. Enormes cantidades de este tipo de arcilla se utilizaron para realizar millones de cuentas para depositarlas en las tumbas de la realeza egipcia.

En el siglo IV, caravanas con cuentas de cristal y piedra procedentes de Europa, India y Oriente Próximo llegaban a Sáhara. Las cuentas se habían convertido en un símbolo de los imperios desarrollados y de su comercio.

Las conchas de cauri, valoradas por el simbolismo que conllevaban para la fertilidad femenina, habían sido usadas durante siglos. En el siglo XIX, los portugueses compraron millones de ellas, aunque las más antiguas encontradas están datadas, aproximadamente, en el año 8.000 a.C.

En el antiguo de reino de Benín las cuentas llegaron a adquirir un papel tan importante que llegó a declararse una fiesta especial, "El honor de las cuentas", celebrada durante muchos siglos. Una vez al año, el Oba (rey) montaba a caballo por la ciudad confiriendo el derecho de usar las cuentas reales a peronas especialmente seleccionadas. Aparecer frente a los reyes sin esas cuentas, era un motivo para ser castigado con la pena de muerte.

Se prohibía a los plebeyos, igualmente bajo pena de muerte, utilizar las cuentas reales, de modo que se realizaron infinidad de imitaciones hasta, aproximadamente, el siglo XVII.La realeza yoruba de Benín y Nigeria utiliza aún estas piezas, las cuales, en general las más antiguas y preciadas, están realizadas en ágata y jaspe.

Todas las cuentas que se exhiben en La Cuenta Africana han sido recogidas por Alan Donovan a través de sus viajes por 20 países africanos. E inspirándose en ellas ha creado los diseños modernos. "Creo que los africanos y su patrimonio cultural están menospreciados, tanto en el propio continente africano como en el resto del mundo", dice. "Es un paso a favor de su preservación".
Misanet / IPS   20/06/2009

SIDA: ¿Dónde están los médicos en África?

Estudiante de Medicina en Sudáfrica

Estudiante de Medicina en Sudáfrica

© Trevor Samson / World Bank
Ahora que el costo de las medicinas antirretrovirales ha bajado radicalmente, una de las principales barreras para cuidar a la gente que vive con el VIH/SIDA es la escasez de trabajadores sanitarios que proporcionen el tratamiento.

"¿Dónde están los médicos? ¿Dónde están las enfermeras?". Estas consignas que coreaban los activistas del SIDA se escucharon durante todo el transcurso de la última reunión mundial sobre el SIDA que se celebró en Toronto, Canadá, en 2006. "¿Dónde están los médicos? ¿Dónde están las enfermeras?"

Ante esta situación, el Programa africano de personal sanitario del Banco Mundial se creó con la finalidad de hacer frente a la escasez, la baja productividad y la mala distribución de recursos humanos en el sector de salud en África.

Las mejores viviendas, los dispensarios bien equipados y la educación de los niños es más importante que los salarios para retener a los trabajadores sanitarios.

Se recomienda una estrategia basada en el trabajo en equipo para la prevención, el tratamiento y el cuidado del VIH/SIDA, en lugar del modelo obsoleto de médico y enfermera.

El Banco Mundial ya contaba con un equipo abocado a ese tema. En 2005, el Programa africano de personal sanitario de la institución recibió 1,6 millones de dólares de la Fundación de Bill y Melinda Gates y del gobierno de Noruega para abordar la escasez, la baja productividad y la mala distribución de trabajadores sanitarios en África. Se analizó la forma de capacitar a un gran número de trabajadores apropiados y de retener y motivar al personal actual en los ámbitos donde existía mayor necesidad. Uno de los grandes logros del equipo de este programa es la creación de una base de evidencias para determinar qué tipo de incentivos motiva a los trabajadores para permanecer en el país.

La creencia general es que el aumento de salarios es el factor más importante para la retención y motivación de los trabajadores sanitarios, en particular en los países de África oriental y meridional, los más afectados por esta epidemia. Muchos trabajadores murieron a causa del VIH/SIDA y muchos otros, extenuados ante la creciente carga de trabajo como consecuencia del aumento de las necesidades sanitarias de las personas con el VIH/SIDA, emigraron a otros lugares. Los que se quedaron enfrentan difíciles condiciones laborales, formación insuficiente y aislamiento.

No obstante, el equipo del Programa de personal sanitario de África descubrió que los dispensarios bien equipados, la vivienda segura y el acceso a la formación profesional solían ser los factores que incentivaban a los trabajadores a quedarse. A menudo, esas ventajas, sumadas a la educación de sus hijos, eran más importantes que sus salarios. Esta conclusión tuvo particular importancia en varios países africanos donde el aumento salarial de los trabajadores sanitarios es costoso y conduce con frecuencia a demandas de incrementos de los sueldos por parte de los funcionarios públicos de otros sectores.

Cuando el Equipo de la campaña del SIDA para África (ACTAfrica, por sus siglas en inglés), dirigido por Elizabeth Lule, y Kate Tulenko del equipo del personal sanitario de África, encabezado por Agnes Soucat, se reunieron con representantes de sindicatos internacionales en 2007, tuvieron una gran sorpresa. A la pregunta de cuál sería la medida más importante para mejorar la retención de los trabajadores sanitarios y la satisfacción profesional, los representantes sindicales dijeron que no se trataba de salarios ni de ascensos, sino de protección a la exposición al VIH/SIDA en su trabajo. La mayoría de los sindicalistas carecía de formación, equipo y sistemas apropiados para protegerse en forma eficaz contra los pinchazos accidentales con las jeringas y otras posibles exposiciones al virus dentro del marco laboral. Esto ocurría particularmente en los hospitales donde más de la mitad de los pacientes son seropositivos. Si se pinchaban con una jeringa, generalmente era imposible recibir un tratamiento preventivo de emergencia o un tratamiento antirretroviral a largo plazo si contraían el VIH.

A fin de responder a la petición de los sindicatos, Tulenko, junto con Bekir Onrusal, del Grupo de salvaguardias del Banco Mundial, redactaron directrices preliminares con el fin de integrar la eliminación segura de agujas hipodérmicas en las salvaguardias de atención médica del Banco, las cuales se incorporaron al Programa africano de personal sanitario. El Banco ya estaba abordando esta cuestión en sus planes de desechos, pero no se contemplaba la protección de los trabajadores sanitarios. Unas pocas medidas simples, como el uso de guantes y recipientes a prueba de pinchazos, pueden reducir radicalmente el número de infecciones con el VIH en el trabajo y proteger la salud de los trabajadores mientras se dedican a salvar vidas.

Asimismo, el equipo trabajó con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su plan "Tratar, capacitar, retener" para ayudar a los países a aumentar el número de trabajadores que cuidan a los pacientes de VIH/SIDA. Esta iniciativa trató el "cambio de funciones", un enfoque a la prevención, el tratamiento y el cuidado de VIH/SIDA, basado en el trabajo en equipo, que reemplaza al anticuado modelo de médico y enfermera.

"Es lo último en cuanto a mejorar la eficacia", dijo Tulenko. "En lugar de tan sólo dos tipos de trabajadores sanitarios, hay un equipo entero con una división eficaz de sus funciones. Cada miembro del equipo se especializa en un componente del cuidado del VIH/SIDA. Estos enfoques han tenido éxito en distintos países desarrollados y en desarrollo, entre otros, el Reino Unido, los Estados Unidos, Malaui y Uganda", agregó.

A menudo se utilizan "médicos subsidiarios" como asistentes médicos; grupos de expertos de nivel intermedio, entre otros, médicos, enfermeros y parteras; y trabajadores de primera línea, tales como técnicos sanitarios y trabajadores sanitarios de la comunidad. Estos equipos pueden brindar cuidados de más calidad a menor costo por paciente y a un gran número de pacientes. Por otra parte, el equipo del Banco recomendó planes de financiamiento y determinación de costos por país en relación con la inversión a corto plazo, por ejemplo la formación inicial de nuevos trabajadores, y con los costos recurrentes a largo plazo, tal es el caso de los salarios de los trabajadores recién contratados. También compartió con la OMS la herramienta de determinación de costos de trabajadores sanitarios que desarrolló.

Esta hoja de cálculo fue utilizada por la Alianza Mundial en pro del Personal Sanitario (GHWA, por sus siglas en inglés) de la OMS como base para dicha herramienta.

El pasado mes de agosto en México, se presentaron los resultados del trabajo sobre el VIH/SIDA efectuado por el Programa de personal sanitario de África, dentro del marco del lanzamiento de The Changing HIV/AIDS Landscape (El cambiante panorama del VIH/SIDA), un compendio de documentos seleccionados, preparado en cooperación con The World Bank's Commitment to VIH/SIDA in Africa: Our Agenda for Action, 2007-2011 (El compromiso del Banco Mundial de lucha contra el VIH/SIDA en África: Nuestro plan de acción, 2007-11.


Botsuana vislumbra un futuro libre de SIDA

En el caso de Botsuana, el país sufre una de las peores epidemias del VIH en el planeta. Casi el 24% de sus habitantes es portador del virus. No obstante, los recientes avances permiten vislumbrar un futuro libre de SIDA.

Gracias a la generalización de las pruebas de detección durante el embarazo y a la distribución amplia y gratuita de drogas antirretrovirales, menos del 4% de los bebés de madres VIH positivas nacen infectados con el virus.

"Esa clase de éxito estamos buscando en África meridional, donde una cuarta parte de la población vive con el VIH", dijo Elizabeth Lule, gerente del Equipo de la campaña del SIDA para África i (ACTAfrica, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial. "El hecho de que Botsuana haya logrado este nivel tan bajo de infección entre niños nacidos de madres seropositivas representa una gran historia de éxito para África".No obstante, Botsuana constituye un caso aislado en esta región por varias razones, agrega ella, como la falta de compromiso político, los sistemas débiles de salud que limitan la capacidad del país de ampliar sus servicios, el estigma y otros sistemas nacionales endebles que restringen la eficacia y la eficiencia del financiamiento para el SIDA.

"En una región donde una de cada cuatro personas vive con el virus, es necesario un liderazgo para galvanizar todos los estratos de la sociedad -dirigentes comunitarios, líderes religiosos, todo el mundo- a fin de reconocerla realmente como una región de catástrofe".

A pesar del progreso logrado en la transmisión del VIH de madre a hijo y la amplia disponibilidad del tratamiento antirretroviral, Botsuana reconoce que todavía le queda mucho por hacer para poner fin a esta epidemia. Un nuevo proyecto quinquenal del Banco Mundial por 50 millones de dólares -el primero en 20 años- permitirá que este país aumente la prevención. Su objetivo es ayudar a que se utilice la evidencia epidemiológica, así como otro tipo de datos, para dirigir las intervenciones con más eficacia y así evitar la propagación del virus.

El principal motivo por el que fallan las campañas de prevención es que "no estamos abordando los factores impulsores de la epidemia", dijo recientemente Joy Phumaphi, vicepresidenta de desarrollo humano del Banco Mundial, en la revista Science, refiriéndose sobre todo a los comportamientos heterosexuales. "Tenemos que ser mucho más metódicos", añadió.
Futuro Africano -   20/06/2009

África mejora su comunicación por satélite

Telesat, el cuarto mayor operador de servicios por satélite fijo del mundo, ha anunciado hoy que Intersat Africa, de Kenia (Intersat), ha firmado un acuerdo de varios años para más de un transpondedor completo del nuevo satélite de Telesat, Telstar 11N. "Los servicios de satélite de banda ancha combinan la fiabilidad, alta velocidad y eficacia de coste que le han servido para convertirse en la solución ideal para hacer frente a las necesidades crecientes de África", comentó Abdul Bakhrani, consejero delegado de Intersat Group. "La destacada cobertura de África de Telstar 11N y su elevada potencia la convierten en la elección adecuada para Intersat. Nuestra compañía estaba muy ilusionada cuando Telstar 11N comenzó a realizar operaciones, y nuestros clientes están igual de excitados cuando experimentan el rendimiento de banda ancha que proporciona Intersat".

Intersat es uno de los principales proveedores de soluciones avanzadas de Internet en África, y utiliza la capacidad de banda Ku de alta potencia de Telstar 11N para ampliar IP a sus negocios de banda ancha, gobierno, instituciones de formación y otras en las zonas del sur y occidente del continente.

"La cobertura de África de Telstar 11N y su potencia se han diseñado para cumplir con los requisitos de proveedores de banda ancha como Intersat", indicó Dan Goldberg, director general y consejero delegado de Telesat. "Su compromiso con Telstar 11N dice mucho de las capacidades de nuestro nuevo satélite. Las condiciones de mercado en África siguen siendo favorables para Telesat, y al igual que Intersat, esperamos ampliar nuestra presencia dentro de la región".

La cobertura de África del nuevo satélite de Telesat está promoviendo la implementación de los servicios de banda ancha y vídeo en el continente, permitiendo a una amplia gama de usuarios conectar de forma integral sus operaciones de África con Europa y Norteamérica. Telstar 11N es también el primer satélite con cobertura de banda Ku del Océano Atlántico desde el Círculo Ártico hasta el Ecuador. Los clientes comerciales y gubernamentales de navíos y aviones buscan esta capacidad para desplegar soluciones móviles de banda ancha de tiempo completo que utilizan terminales de apertura muy pequeña o VSAT.

Intersat es uno de los principales proveedores de soluciones de datos basadas en satélite de África, y ofrece Internet a través de la conectividad por satélite a las principales organizaciones, instituciones gubernamentales y el sector privado. Intersat trabaja duro para mantenerse al frente de la tecnología, realizando inversiones potentes en servicios de última generación que hacen que el despliegue de suministro sea más eficaz y fiable.

Con sede central en Ottawa (Canadá) y oficinas e instalaciones en todo el mundo, Telesat es el cuarto mayor operador mundial de servicios fijos de satélite. La compañía proporciona soluciones de comunicaciones fiables y de suministro vía satélite seguras para los clientes de transmisión de imágenes, telecomunicaciones, empresas y gobiernos. Telesat ya cuenta con una flota de última generación de 12 satélites, con otros satélites en construcción, y gestiona las operaciones de 13 satélites adicionales para terceras partes.
afrol News   19/06/2009
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