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Europa del Este empieza a compensar a África

La caída del Telón de Acero le costó mucho a África en términos de reducción de inversiones y ayuda al desarrollo, que fue redirigida en los noventa al este de Europa. Pero ahora, tras las demandas de la UE y el aumento de la riqueza, un país tras otro en la región está estableciendo agencias de cooperación al desarrollo centradas en África, con presupuestos ascendentes.

Eslovenia, una república de la antigua Yugoslavia fronteriza con Austria e Italia, era el más rico de los ocho ex países comunistas que entraron en la Unión Europea (UE) en 2004, alardeando de un PIB per capita de 17.700 dólares. Pero como nación moderadamente rica, ni siquiera Eslovenia se acercaba a los objetivos de la UE de gastar el 0,39% del PIB en ayuda al desarrollo. Y mucho menos a la recomendación de la ONU de llegar al 0,70% del PIB.

Como la mayoría de otras naciones ex comunistas en el este y el centro de Europa, Eslovenia se ha beneficiado de generosos programas de la UE durante los noventa para mejorar su economía, impulsar el desarrollo económico y ponerlo en disposición de entrar en el mercado común. Al mismo tiempo, los analistas se quejaban sobre los reducidos esfuerzos por parte de los países occidentales ricos para ayudar al desarrollo africano.

La ayuda tanto a la inversión como al desarrollo de África fue reducida dramáticamente en términos reales durante los años noventa, algo que los analistas achacaron tanto a la "fatiga de la ayuda" tras los pobres resultados de las economías africanas durante los ochenta, pero también por las nuevas y mayores inversiones en el este de Europa.

Pero a largo plazo, el crecimiento de la Europa del este y su entrada en la UE está en disposición de ser favorable para los países africanos. De hecho, entre las demandas establecidas por la UE para los países candidatos figuraba su definición de una política de ayuda al desarrollo internacional, planes para establecer agencias de ayuda al desarrollo y adoptar las metas a largo plazo de destinar al menos el 0,39% del PIB en ayuda al desarrollo.

Esto es lo que está pasando ahora en un país tras otro, como en Eslovenia. Después de la independencia de Yugoslavia, la ayuda internacional fue no sistemática, representaba un porcentaje microscópico del PIB y se destinaba principalmente a ayuda humanitaria ad hoc para países cercanos, principalmente a las repúblicas ex yugoslavas asoladas por la guerra. Con el inicio de las negociaciones de entrada en la UE, sin embargo, la ayuda se volvió más sistemática.

En 2004, la ayuda exterior de Eslovenia había alcanzado el 0,10% del PIB y en 2007 se estima en el 0,14% del PIB. Esta dinámica coincide con un rápido crecimiento del PIB esloveno.

Mientras que el desarrollo del presupuesto de ayuda está creciendo continuamente, también lo hace la agencia gubernamental de cooperación al desarrollo, que aún es un departamento integrado en el Ministerio de Exteriores. Como la mayoría de otros nuevos miembros de la UE, Eslovenia recibe ayuda a la construcción de capacidad de la UE y otros países con tradiciones más asentadas de ayuda al desarrollo para asegurar el establecimiento de las agencias y programas de ayuda al desarrollo en buen funcionamiento.

Además, mientras llegan nuevos fondos y se forman las nuevas agencias, el objetivo geográfico de estas agencias de ayuda de Europa del este empieza a desplazarse. Sin embargo, las partes más pobres del sudeste de Europa "siguen siendo la prioridad de la cooperación bilateral al desarrollo de Eslovenia", según un documento del Ministerio de Asuntos Exteriores esloveno.

Pero, "la política de desarrollo destinada a la reducción de la pobreza debe ser efectiva también en África", subraya el mismo documento. "La cooperación eslovena al desarrollo se centrará por tanto también en África en cierta medida, de acuerdo con la política de desarrollo de la UE". Ya hay planes para cofinanciar los proyectos llevados a cabo por ONGs eslovenas en Madagascar, Níger, Malí, Burkina Faso, Uganda y Malaui.

La República Checa, también entre los más ricos de los nuevos miembros de la UE, ha llegado ya un poco más lejos. En 2006, según datos preliminares del ministerio checo de Asuntos Exteriores, el gobierno de Praga destinó el 0.11% de su considerable PIB a ayuda extranjera. El gobierno ha prometido incrementar el porcentaje al 0,17 % para 2010 y al 0,33% para 2015. Una gran parte irá a parar a África.

Entre los ocho países prioritarios – la mayoría europeos y asiáticos – de la agencia de desarrollo checa, ya hay dos africanos: Angola y Zambia. Según el ministro de Exteriores, Karel Schwarzenberg, "en 2006, desarrollamos 18 proyectos de de desarrollo bilateral y 11 pequeños proyectos locales en ocho países del África subsahariana. En 2007, esperamos lanzar seis nuevos proyectos bilaterales".

En 2006, el valor total de los proyectos de ayuda bilateral en el África subsahariana por parte de la Reública Checa fue sin embargo de tan solo 3 millones de dólares. Pero según Schwarzenberg, esto era solo el comienzo. "Animados por los Buenos resultados de los programas piloto, hemos decidido destinar más fondos y aumentar el número de los llamados microproyectos, proyectos con resultados tangibles e inmediatos", declaró a embajadores africanos en Praga en mayo de 2007.

La vecina Eslovaquia ha tenido tiempo incluso de desarrollar una agencia humanitaria en toda regla, Slovak Aid, el 1 de enero de 2007 con el objetivo de "apoyar del desarrollo de los compromisos internacionales de la República de Eslovaquia en el campo de la ayuda oficial al desarrollo". Pero la mitad menos rica de la antigua Checoslovaquia solo ha desarrollado hasta la fecha un proyecto en África (Kenia) y se sitúa muy por detrás en gasto en ayuda al desarrollo (0,07% del PIB en 2006).

El país del este que ha llegado más lejos hasta la fecha en el desarrollo de sus políticas de ayuda es el país más poblado de la región, Polonia, que cuenta también con el mayor PIB entre los nuevos miembros de la UE. En Varsovia, la agencia PolishAid ha sido establecida como parte del ministerio de Asuntos Exteriores.

Angola ha sido el único "país socio" de Polonia en África durante varios años, pero desde 2004, PolishAid ha proporcionado también ayuda mediante sus Pequeñas Ayudas Financieras para el continente africano. Sin embargo, todavía en 2005 sólo el 2% - o 1 millón de dólares – de la ayuda bilateral de PolishAid estaba destinada a África. Más de la mitad estaba asignada a los países más pobres de Europa. Pero el gobierno de Varsovia planea cambiar esto con más del triple de la ayuda al desarrollo actual para 2015, como porcentaje del PIB. Tanzania está ya preparado para convertirse en el próximo "país socio" de Polonia.

También Hungría, el segundo país más poblado de los nuevos miembros de la UE desde 2004, está descubriendo África lentamente. "Pretendemos prestar una mayor atención a África", prometió el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Kinga Göncz, durante la primera celebración del Día de África el 25 de mayo de 2007 en Budapest, en la que estaban presentes los embajadores africanos.

Aunque Hungria alcanzó el 0,1% del PIB destinado a ayuda al desarrollo en 2006, las agencies nacionales humanitarias se quejan de que el crecimiento del gasto es demasiado lento ahora. Dada la actual crisis económica del país, el presupuesto de ayuda al desarrollo para 2007 fue reducido considerablemente. "Nuestro objetivo no es solo el de mantener la cooperación al nivel actual, sino también desarrollar más la relación que establecimos en las pasadas décadas", prometió no obstante el ministro Göncz a los embajadores africanos. Su ministerio está siendo formado actualmente por la agencia de ayuda al desarrollo canadiense CIDA para capacitarla para lanzar proyectos en África.

Polonia, la República Checa, Hungría y Eslovenia se encuentran entre los primeros en establecer agencies nacionales de ayuda al desarrollo y alcanzar los objetivos de gasto de la UE dentro del grupo de los nuevos estados miembro. Pero también los países más pobres, como las ex repúblicas soviéticas bálticas, están haciendo firmes avances.

Estonia, por ejemplo, solo destinó el 0,01% del PIB a ayuda exterior en 1998, que aumentó al 0,05% en 2004 y espera alcanzar el 0.10% en 2010 y el 0,35% en 2015. Asimismo, Estonia no cuenta aún con ningún proyecto de desarrollo para África, pero está prevé desarrollarlos en los próximos años.

En 2007, dos nuevos grandes países del este entraron en la UE, Bulgaria y Rumania, los dos estados miembro más pobres actualmente. Pero el año anterior a su entrada en la UE, Rumania había empezado ya a adherirse a las demandas de la UE y destinó el 0,04% de su PIB a la ayuda al desarrollo. Como otros recién llegados a la UE, Rumania y Bulgaria se han comprometido a aumentar este porcentaje al 0,17% para 2010 y al 0,33% para 2015 – lo que representa casi multiplicar por diez la ayuda en tan sólo una década.

Por el momento, la ayuda al desarrollo para los países africanos es aún muy modesta por parte de los nuevos miembros de la UE. Pero la tendencia está a punto de variar pues la mayoría de los países tendrán que doblar su ayuda para 2010, y luego triplicarla para 2015. En este proceso, los donantes del este de Europa más avanzados han demostrado ya que hay que establecer nuevas relaciones con África. Y los gobiernos africanos podrían empezar a encontrar socios clave en Europa del este justo ahora, cuando la puerta está completamente abierta

Harare afrol News   23/06/2009

La Haya condena a 30 años de cárcel a ex ministro ruandés



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    El Tribunal Penal Internacional para Rwanda (ICTR) sentenció a 30 años de prisión al ex jefe de Gabinete del Ministerio del Interior, Calixto Kalimanzira, por cargos de genocidio e incitación directa a ese crimen.

Los jueces del ICTR señalaron que el 23 de abril de 1994, Kalimanzira viajó con soldados y policías a la prefectura de Butare, donde fueron atacados y masacrados miles de refugiados tutsis. Las evidencias revelaron que el acusado atrajo a los tutsis a la colina de Kabuye, en Butare, para luego proveer armas y refuerzos que sirvieron para aniquilarlos.

Además, los magistrados encontraron a Kalimanzira culpable de conminar públicamente a cometer genocidio contra los tutsis. Según los testigos, el ex jefe de Gabinete realizó estos instigamientos en mercados, campos de fútbol y carreteras.

En su veredicto, los letrados señalaron que el alto cargo de Kalimanzira fue determinante para que los tutsis le tuvieran confianza y lo siguieran a la colina donde serían asesinados, lo que agrava sus crímenes. Kalimanzira se entregó voluntariamente al Tribunal el 8 de noviembre de 2005.

El Tribunal Penal Internacional (TPI) anunció hoy el nombramiento de Juan Méndez como asesor especial para la Prevención de Crímenes. La Oficina del Fiscal destacó que el papel del jurista argentino será maximizar el impacto del trabajo de la CPI en la lucha contra crímenes de guerra y contra la humanidad, así como el genocidio.

También contribuirá a la prevención de esos graves delitos. Méndez ocupó el cargo de asesor del secretario general de la ONU para la Prevención del Genocidio hasta 2007. Ha tenido una ilustre carrera en la protección derechos humanos y ha sido catedrático en diversas universidades estadounidenses.

afrol News,   23/06/2009

La sabana africana es apta para la agricultura comercial



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Una amplia franja de la sabana africana, que se extiende a lo largo de 25 países, tiene el potencial de convertir a varias naciones del continente en protagonistas mundiales en la producción de productos básicos agrícolas, según un nuevo estudio.

El informe, publicado por la FAO y el Banco Mundial y denominado Awakening Africa’s Sleeping Giant - Prospects for Commercial Agriculture in the Guinea Savannah Zone and Beyond (Despertar al gigante dormido de África: perspectivas para la agricultura comercial en la sabana de Guinea y más allá), llega a conclusiones esperanzadoras al comparar esta región con el noreste de Tailandia y la región del Cerrado en Brasil.

En la actualidad, tan solo está explotado el 10 por ciento de la sabana de Guinea, ecosistema que abarca una amplia zona de 600 millones de hectáreas desde Senegal a Sudáfrica, con 400 millones de hectáreas aptas para el cultivo.

La región brasileña del Cerrado y el noreste de Tailandia, al igual que la sabana de Guinea, tienen dificultades a nivel geográfico: lluvias abundantes pero irregulares, suelos de escasa calidad, y una alta densidad demográfica, en el caso de Tailandia, y suelos con tendencia a la acidez y toxicidad y población escasa en el Cerrado.

En ambos países, los sucesivos gobiernos han creado las condiciones para el crecimiento agrícola "caracterizado por las políticas macroeconómicas favorables, infraestructuras adecuadas, una sólida base de capital humano, administración gubernamental competente y estabilidad política", según el estudio.

Además, África se encuentra hoy mejor situada para lograr un rápido desarrollo de su agricultura que el noroeste de Tailandia o el Cerrado, cuya transformación agrícola despegó en 1980, defienden los expertos.

Existen una serie de razones para ello: un rápido crecimiento económico, demográfico y urbano que ofrece mercados domésticos amplios y diversos, un contexto político favorable a nivel nacional, un clima de negocios adecuado en muchos países, un incremento de inversiones extranjeras y domésticas en agricultura y el uso de nuevas tecnologías.

Si se quiere que el desarrollo sea equitativo y evitar conflictos sociales, la transformación agrícola liderada por los pequeños campesinos, como la acaecida en Tailandia, es un modelo mejor que el ocurrido en Brasil, en donde existían grandes explotaciones en manos de ricos propietarios, señala el estudio.

"La agricultura comercial en África puede y debe involucrar a los pequeños campesinos para maximizar el crecimiento y extender sus beneficios", señala Michael Morris, economista agrario principal del Banco Mundial en Madagascar. "La producción mecanizada a gran escala -añade- no ofrece ninguna ventaja evidente a nivel de costes, excepto en algunas condiciones muy específicas y es mucho más probable que conduzca a conflictos sociales".

La experiencia de Tailandia y Brasil enseña que cuando se involucra a los pequeños agricultores en el desarrollo, la reducción de la pobreza es mayor y se estimula la demanda a nivel local. En caso de cultivos básicos de escaso valor, no es probable que las familias con escasez de tierras que cultivan una o dos hectáreas -o menos- sean capaces de obtener ingresos suficientes para salir de la pobreza. Los modelos emergentes de agricultura comercial en la sabana de Guinea deben proporcionar por lo tanto diversificación de oportunidades para estos productores, defienden los autores de la publicación.

Cambiar el uso de la tierra en la sabana de Guinea para dedicarla a la agricultura tendrá de forma inevitable algún coste medioambiental, según el informe, pero la agricultura también puede beneficiar al medio ambiente.

"La comercialización de la agricultura a través de la intensificación puede reducir el daño medioambiental, ralentizando la extensión de la agricultura a tierras frágiles o de elevado valor medioambiental", asegura Morris.

"Sin embargo, la intensificación conlleva el riesgo de daño medioambiental por medio de la destrucción de ecosistemas vulnerables y un uso excesivo de fertilizantes y pesticidas. A medida que se produce la intensificación de la agricultura, los gobiernos deben poner atención para controlar el impacto medioambiental e implementar medidas para reducir o evitar el daño. Por fortuna, se cuenta con una amplia experiencia en otros países de la que echar mano", indica Guy Evers, Jefe del Servicio de África en el Centro de Inversiones de la FAO.

La publicación es una versión abreviada de un estudio más amplio realizado por miembros del Banco Mundial con el asesoramiento técnico de expertos de la FAO y financiación de Italia.

afrol News,   23/06/2009

Arrancan los preparativos del II Congreso Internacional África-Occidente


La Fundación Europea para la Cooperación Norte-Sur (FECONS) junto a la presencia de personalidades como el Director General de Casa África, Ricardo Martínez, la Diputada de Cooperación Internacional, Lola Herrera y el Delegado de la Fundación Cajasol en Huelva, Domingo Prieto; organizó la primera reunión del Comité Organizador del II Congreso Internacional que se espera se lleve a cabo para octubre de 2010 en la ciudad de Huelva.

En esta segunda edición se contará con ejes temáticos como la diáspora africana y su papel en el desarrollo africano, la Cooperación al Desarrollo y Gobernanza Democrática, todo ello siempre desde una perspectiva constructiva y africana.

 Junto a los ejes temáticos de manera obligada encontraremos temas transversales tan imprescindibles como género, cultura, medio ambiente y sostenibilidad.

Se seguirá una estructura similar a la primera edición, en la que junto a la parte científica habrá también una parte social contando paralelamente con Conferencias y mesas de trabajo,  exposiciones, películas africanas y conciertos.

Para la próxima edición se espera contar con mayor número de asistentes del continente africano y universidades.

MMPP   23/06/2009

La fiebre del coltán: El imperialismo continúa

En las provincias del este de Congo Kinshasa se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos las grandes multinacionales, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright denominó como “la primera guerra mundial africana”. El Imperialismo es un concepto pasado de moda para la mayor parte de los historiadores profesionales. Se lo puede o no reconocer vigente cuando se discute “política” actual, pero son muy pocas las veces que oímos hablar “de él” en las discusiones académicas. Claro que su aceptación o rechazo, su vigencia o su reemplazo, dependen del significado que se le otorgue, y dependen, en especial de la perspectiva política (reconocida o no) del que escribe, pero en general parece ser considerada una categoría “política” o anacrónica, sin demasiada importancia para los que estudiamos historia.

Sin embargo desde nuestra perspectiva, la historia que aquí esbozamos no puede ser aprehendida en sus rasgos más importantes si no retomamos la conceptualización que hiciera Lenin a principios del Siglo XX, y que no muchos otros desarrollaran y especificaran para épocas diferentes y países del tercer mundo. Además queremos dejar en claro, en una polémica que se cierne sobre nuestras cabezas mediáticas, que el contenido que el propio Lenin dio al concepto (más bien deberíamos decir el entramado conceptual) es originaria y esencialmente distinto de los significados predominantes hoy sobre el Imperialismo, muy cercanos, quizás a las desventuras de nuestro sentido común, guiado por la simplicidad y la ideología reproductora del orden. De otra manera, recuperamos las coordenadas básicas de la conceptualización leninista para ponerla en el terreno de la lucha por la construcción (que es permanente) de nuestro sentido común, sobretodo en lo que hace a la dilucidación de lo que constituyen los rasgos más significativos del capitalismo hoy, “pues sin si estudio será imposible valorar y comprender la política actual”.

Haremos desde aquí un sintético viaje al Africa Central. Y ustedes dirán, ¿en busca del Imperialismo? No, no, no. Iremos buscando el coltan, o si se prefiere, el colombio-tántalo. Lenin, por supuesto, no sabía de la existencia de este mineral de tan grandes propiedades...mercantiles. El coltan es la conjunción de dos minerales considerados materias primas estratégicas para el desarrollo de las nuevas tecnologías.

De acuerdo a lo que parecen ser propiedades fisico-químicas “mágicas”, este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc.. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares. El coltan permite que uno de los sueños occidentales se haga realidad, con él las baterías de los minicelulares de bolsillo mantienen por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. Después de ser usado en un principio para los filamentos de las “lamparitas”, luego fue reemplazado en esta función por el más barato y accesible tugsteno, y parecía condenado al olvido.

Sin embargo en las últimas décadas el valor volvió a preñar al coltan, volvió a darle vivacidad, a convertirlo en mercancía. Mucho más cuando se produjo el boom comercial de los teléfonos móviles que en número de 500.000 inundaron el mercado en el 2000. Desde unos años antes, sin embargo, el colombio-tantalio que era extraído en Brasil, Australia y Tailandia había empezado a escasear. La japonesa Sony, por ejemplo, tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión del juguete preferido de los niños occidentales, el Play Station, debido a este incordio. El gran aumento de la demanda ha hecho establecer un mercado ilegal paralelo en el Africa central. Nótese el resultado de esta nueva “fuerza del mercado”: 3 millones de muertos en cuatro años. Veamos.

Para muchos países africanos, a finales del siglo XX, la devaluación de los productos agrícolas, y la desertificación, provocaron una fuerte revalorización de sus recursos mineros, nueva fase del errante camino para relacionarse con el mercado internacional. En las provincias del este de la República Democrática del Congo (RDC, Zaire), consideradas por la UNESCO reservas ecológicas de gran importancia, se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos, sobretodo en los últimos diez años, las grandes multinacionales: Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM y muchas otras. Se han formado en la zona toda una serie de empresas (muchas de ellas “fantasmas”) asociadas entre los grandes capitales transnacionales, los gobiernos locales y las fuerzas militares (estatales o “guerrilleras”) para la extracción del coltan y de otros minerales como el cobre, el oro y los diamantes industriales. Las grandes marcas comenzaron la disputa por el control de la región a través de sus aliados autóctonos, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright llamó “la primera guerra mundial africana”.

En 1997 fue derrocado el presidente congoleño Mobutu Sese Seko, de estrecha relación con los capitales imperialistas de origen francés. Kagame (sic), actual presidente de Ruanda, quién estudió en centros militares de EE.UU. e Inglaterra, y Museveni, presidente de Uganda, país considerado por Washington, un ejemplo para las naciones africanas, lideraron la conquista de la capital de la RDC, Kinshasa, y pusieron a cargo de este país a un amigo, Laurent Kabila. En un nuevo reparto se dispusieron concesiones mineras para empresas varias entre las cuales figuran la Barrick Gold Corporation, de Canadá, la American Mineral Fields (en la que Bush padre tenía intereses) y la surafricana Anglo-American Corporation, todo ello en desmedro de las antiguas “concesionarias” francesas.

En los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos no demasiado estrictos. Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por los EE.UU., solventados por créditos del FMI y el Banco Mundial, y ligados a varias milicias “rebeldes” con nombres exóticos (Movimiento de Liberación del Congo, Coalición Congoleña para la democracia), por un lado, y la RDC (liderada por uno de los hijos de Kabila, luego de que su padre fuese asesinado por ruandeses), Angola, Namibia, Zimbabue y Chad y las milicias (hutus y maji-maji) correspondientes, por otro. En 1999 se establecieron las líneas divisorias entre las fuerzas opuestas, en el Acuerdo de Lusaka, una suerte (siempre provisional) de reparto del territorio, a la usanza de la Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se distribuyeron el continente para facilitar el saqueo y explotación . Una de las posibilidades futuras es, entonces, la partición de la RDC.

Si todas estas naciones se disputan el control del territorio, desde otra perspectiva son las propias corporaciones las que están repartiéndose la zona. Se han creado distintas empresas mixtas con este fin, la más importante de las cuáles es la SOMIGL (Sociedad Minera de los Grandes Lagos) que está integrada por tres sociedades: la Africom (belga), la Promeco (ruandesa) y la Cogecom (surafricana). Todas las licencias para la compra-venta del coltan fueron suprimidas a fines del 2000. Las fuerzas militares ruandesas ligadas a la SOMIGL han logrado de esta manera evitar el “gasto” de intermediarios, controlan monopólicamente la comercialización del coltan. Sus camiones y helicópteros hacen el traslado interno. Poseen, por supuesto, sus propias compañías de transporte que son propiedad de parientes cercanos a los presidentes de Ruanda y Uganda. Utilizan los aeropuertos de Kigali y Entebe entre otros. En estas verdaderas zonas militares las compañías aéreas privadas (una de las cuales - Sabena - de origen belga, está asociada a American Airlines) ingresan armas y se llevan minerales.

La mayor parte del coltan extraído (luego de ser acumulado hasta subir los precios) tiene como destino los EE.UU., Alemania, Bélgica y Kazajstán. La filial de Bayer, Starck, es la productora del 50% del tantalio en polvo a nivel mundial. Con el tráfico y la elaboración están vinculadas decenas de empresas, con participación en grandes corporaciones monopólicas de diversos países. Naturalmente “una entidad financiera, creada en 1996 con sede en la capital de Ruanda - Kigali - , el Banco de Comercio, Desarrollo e Industria (sic, BCDI) y que ejerce de corresponsal del CITIBANK en la zona , mueve fuertes sumas de dinero procedente de las operaciones relacionadas con coltan, oro y diamantes” .

Es de nuestro interés destacar cómo, para este negocio, se relacionan estrechamente los grandes capitales monopólicos de las grandes potencias con los poderes y capitales locales, a través de las formas típicas del capital imperialista : las asociaciones monopolistas de comercio, industria y bancos (organizadas a través del mecanismo de la participación, que ya destacara el propio Lenin) y la vinculación entre empresas privadas, estados y familiares del gobierno . No se trata de malas personas y gobernantes corruptos, estamos ante los mecanismos arquetípicos del imperialismo. Véase un ejemplo: “ Eagle Wings Resources (EWR) es una joint-venture (empresa d

"Primera Guerra Mundial Africana"

© afrol News
e riego compartido) entre la americana Trinitech y la holandesa Chemi Pharmacie Holland.

El representante local de EWR en la capital de Ruanda es Alfred Rwigema, el cuñado del presidente Paul Kagame. La ONU acusa al presidente ruandés de jugar un papel motor en la explotación de los recursos naturales de la RDC”.

Las grandes empresas financian, por supuesto, a las distintas fuerzas militares, que montadas en los preexistentes conflictos interétnicos, sostienen una guerra por el control de las minas, en la que en los últimos cuatro años han muerto entre 2,5 y 3 millones de personas. Ruanda y Uganda han diseminado unos 40.000 soldados, que cuentan con los mejores equipos, en los Parques Nacionales de la RDC, donde se hallan las reservas. Según el mismo Kofi Annan ha declarado: “la guerra del Congo se libra por el control de sus riquezas naturales”. En un informe del IPIS (investigación del Servicio de información para la Paz internacional independiente) se demuestra que las sociedades europeas y norteamericanas que comercian con el coltan contribuyen a la financiación de la guerra. Tienen un gran interés en que continúe la “inseguridad” para permanecer en el Congo a través de las tropas guerrilleras.

En las minas aluvionales trabajan diariamente más de 20.000 mineros, bajo un sistema represivo organizado por las fuerzas militares y los poderes locales - de los dos bandos en disputa. Estas pagan a los trabajadores unos diez dólares por kilo de coltan (que en el mercado de Londres cotiza alrededor de 250-300 dólares) y exigen además a estos para “permitirles” trabajar que se pongan con una cucharada diaria del mágico mineral, especie de tributo en especie, con el que recaudan alrededor de un millón de dólares mensuales.

La fuerza de trabajo aquí utilizada está compuesta fundamentalmente por ex campesinos y ganaderos (luego de que se devaluara la producción agrícola congoleña para la exportación - algodón y otros productos), que se alejan por largos períodos de sus comunidades y familias, refugiados, prisioneros de guerra (sobretodo hutus) a los que se les promete una reducción de la condena, además de miles de niños de la región, cuyos cuerpos pequeños pueden fácilmente adentrarse en las minas a ras de tierra. El reclutamiento de esta mano de obra opera en una doble dimensión, mercantil y coercitiva, en un doble mercado de trabajo. Las zonas mineras y las zonas de operación militar terminan por confundirse. Las migraciones frecuentes desde otras regiones hambreadas (entre 5 000 y 10 000 personas por año) son, muchas veces, definitivas, si observamos el número de muertos. Las poblaciones vecinas reclutadas a trabajar y trasladadas por la fuerza, sirven de cantera de mano de obra para esta empresa capitalista; hostigadas por grupos armados han abandonado sus residencias o se han convertido en mineros. Estos trabajadores rescatan coltan de sol a sol, y duermen y se alimentan en la selva montañosa de la zona. Se reproducen en las comunidades y en la selva por sus propios medios, alimentándose elefantes y gorilas autóctonos, mientras las guerrillas comercializan cueros y marfil.

En otros términos: el capital, por lo tanto, no se encarga de la totalidad de la reproducción de esta fuerza de trabajo, que además de aportar en la producción de plusvalía (del coltan), aporta una especie de renta en trabajo metamorfoseada. Superexplotación: los mineros dan valor al coltán con su trabajo, pagan un tributo al estado local y además trabajan para conseguir los medios de supervivencia, alimento y refugio. Superbeneficio para el capital invertido que obtiene tasas de ganancia exorbitantes, realizadas con el sustento indispensable de la represión y el trabajo forzado. Como es tradicional en África, el racismo, la xenofobia y la ideología discriminatoria en general, son esenciales para el funcionamiento de este doble mercado de trabajo (asalariado y forzado - no libre). Aquí se monta específicamente en los conflictos interétnicos: son reclutados en especial los pigmeos y los hutus.

El capital imperialista que desde siempre (sobretodo desde la colonización de África a fines del siglo XIX) contó con el poder local, sostenido “consuetudinariamente”, para la provisión y reproducción de mano de obra barata, encuentra a través de los mecanismos descriptos, una forma de su “actualización” (neocolonización dicen algunos). El trabajo forzado fue abolido por ley luego de la independencia, en la mayoría de los países africanos, pero como está sostenido en las particulares relaciones de poder consuetudinario de obediencia al jefe local, continua existiendo. Salongo lo llaman en el Congo actual. Los funcionarios de los estados locales asumieron históricamente, por supuesto, funciones de policía. Cuando los campesinos o los niños no acuden a las minas por el simple atractivo de los dólares, allí está la compulsión estatal-policial como forma alternativa de reclutamiento. Mercado y fuerza no son aquí contradictorios.

La patronal de las grandes empresas, los gobiernos de la región y los organismos internacionales “explotando la contradicción de la superexplotación” pretenden jugar el rol de mediadores entre los semiesclavizados trabajadores y las bandas militares xenófobas. La ONU propone un embargo provisorio de la mercadería. Mientras tanto las ONGs y los ecologistas denuncian ¡la extinción de los monos! En lo que constituye un sentimiento humanista maravilloso, titulan: “Los teléfonos celulares agravan la situación de los gorilas del Congo”. Y quieren que las mismas empresas que acumulan su capital aquí a sangre y fuego ¡inviertan en proyectos de ayuda para el tercer mundo!. En Angola y en Sierra Leona el tráfico de diamantes financia y necesita de una guerra muy similar desde hace años. Hace unos meses, el 30/7 de este año se celebró una fantochada de acuerdo de Paz entre Kagame y Kabila. ¿Quién fue el intermediario? El vicepresidente de Sudáfrica, país capitalista de primer orden, de donde provienen muchos de los capitales que explotan las minas congoleñas. Se regularán quizás, es decir, se legalizarán, las relaciones de explotación. Pero la masacre continua.

Guerra múltiple (económica, civil, interétnica, regional pero también solapadamente interimperialista o intraimperio como dirían algunos) y saqueo sistemático, nos hablan de un proceso de expoliación y proletarización (muchos no han conservado ni siquiera la vida), de acumulación primitiva de capital, continuamente renovada, que asume formas específicas en los países del tercer mundo: trabajo forzado, reclutamiento, endeudamiento, doble mercado de trabajo, propiedad de la tierra de hecho garantizada por las fuerzas armadas. Las multinacionales no han necesitado aquí muchos planes de modernización, se benefician de la fuerza de trabajo casi gratuita, un ejército industrial de reserva que vive en una pauperización absoluta en muchos casos. Esto, como es evidente, limita las posibilidades de desarrollo de un mercado interno y de una burguesía industrial local. Sólo quedan para ésta el control del comercio ilegal de armas y materias primas. La llamada transferencia de valor de la periferia hacia el centro significa que de la totalidad de la plusvalía producida en estos países, a costa de millones de muertos, las grandes multinacionales, acaparan la mayor parte, justificadamente de acuerdo a la concentración de sus capitales.

“Las crecientes necesidades de la industria tecnológica del mundo han creado graves conflictos en los países menos desarrollados” nos dice el rotativo canadiense The Industry Standart, en un comentario que es aplicable a cualquier época por lo menos desde el siglo XIX. Los países capitalistas periféricos reciben en el reparto mundial funciones específicas en beneficio de los grandes capitales monopólicos . La tasa de ganancia media se regula a nivel del Mercado Mundial, y para cada época, depende en especial de las ramas industriales de punta, que funcionan como motor de la acumulación del resto. Hoy el coltán es fundamental para que muchas de estas industrias “de punta” rindan sus frutos. En este sentido la explotación de las minas africanas, que el mismo Pentágono considera estratégicas, son fundamentales para la reproducción del capital imperialista globalmente considerado. Esta forma monopólica del capital, que en una lectura atenta del libro de Lenin, constituye el rasgo más importante en la definición del Imperialismo, organiza en la República Democrática del Congo y en muchos otros países, militar, política y económicamente, la vida de las masas proletarias de ayer y de hoy. Aquí reside, a nuestro entender, la clave de la actualidad y la pertinencia del concepto. El imperialismo es fundamentalmente una forma específica de organización de la producción y reproducción del capital y del trabajo, y no tanto la hegemonía de una nación sobre otras. Necesita en este sentido del Estado (de los estados) más allá de si estos asumen o no rasgos nacionales.

Sobre la tumba de los 2000 niños y campesinos africanos que mueren por día en el Congo, podemos, distraídos, seguir usando nuestros celulares.
afrol News   20/06/2009
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