
Las actuales condiciones de inestabilidad económica que atraviesa el país desde finales del 2008, ha hecho que regiones y localidades que en otras circunstancias representaban la abundancia, el bienestar, un mundo de posibilidades y punto de atracción para miles de trabajadores propios y extraños, se conviertan hoy en localidades llenas no sólo de incertidumbre frente al presente y futuro próximo, sino también de miles de trabajadores y familias que se enfrentan al paro, a la iliquidez económica , a las privaciones y en ocasiones más frecuentes de las esperadas, a la falta de alimentos, al hambre.
Lepe, símbolo de la prosperidad y de la alegría onubense, no ha escapado a esta realidad y con tristeza hemos observado, como sus alrededores y zonas periféricas desde hace algunos años se han convertido en refugio de trabajadores inmigrantes sin oportunidad de vida digna, malviviendo en los asentamientos, algunos por largos períodos tal como lo pudimos constatar en un estudio sobre los asentamientos realizado por FECONS en 2009, donde comprobamos que aproximadamente 400 personas viven permanentemente en los asentamientos de la localidad, cifra que se multiplica considerablemente en época de campaña agrícola.
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· Asentamientos chabolistas de inmigrantes sobreviviendo en condiciones infrahumanas
· Servicios sociales desbordados.
· Necesidades básicas no cubiertas
· Falta de información y orientación sobre recursos y servicios sociolaborales, educativos, culturales entre otros.
Las asociaciones de inmigrantes de Lepe; ANUCI, ASOCONU, 10 DE AGOSTO, y otras asociaciones locales acogieron como suyo este proyecto desde su nacimiento, involucrándose tanto en las labores de adecuación del local, como en la realización del Festival “La Solidaridad no Tiene Precio”, realizado con el objetivo de dar a conocer la iniciativa y sensibilizar a la comunidad lepera en general.
UNA INICIATIVA HECHA REALIDAD CON Y POR LA PARTICIPACIÓN DE LA CIUDADANÍA.
Curso de Voluntariado para el Comedor Social.
La población lepera viejos y nuevos vecinos asumieron el proyecto en todas sus facetas, el curso sobre voluntariado dirigido al programa contó con la participación de 30 personas, de las cuales 24 tomaron la decisión de convertirse en voluntarios del comedor social de Lepe.
Este equipo de voluntariado una vez finalizada la formación continúo sosteniendo reuniones periódicas para la organización y apoyo de las gestiones de adecuación y apertura del comedo
Obras de adecuación.
Las obras de adecuación del Comedor a parte de los recursos propios de FECONS, se hicieron posible gracias a la donación de materiales y préstamo de equipos y herramientas de entidades tales como: Tr. Construya, Las Palmeritas S.L., Construcciones Ramdo.
La mano de obra voluntaria fue asumida en; La albañilería y mampostería (Asoc. ASOCONU), Ayudante (Asoc. ANUC), la fontanería y electricidad (Asoc. 10 de Agosto).
Dotación y Equipamiento.
La dotación de mobiliario, alimentos y parte del equipamiento se obtuvo con la generosidad de entidades tales como: Hotel Flameros de Matalascañas, ANUCI, POLISUR, Talleres Escalante, Caritas Diocesana de la Antilla, Caritas Diocesana de Cortesana, Fundación Obra Social Cajasol, Expofrisa, Centro Comercial Marina Ocio y Carpintería Jurado Almonte S.L.U., lo que no se obtuvo por donación ha sido asumido con cuotas de asociados y recursos propios de FECONS.
Desde el 31 de diciembre de 2009 que iniciamos la atención a nuestros vecinos, el Comedor Social de Lepe viene suministrando una comida diaria a un promedio de 140 personas entre niños, mujeres y hombres en desempleo o con pocas posibilidades laborales, procedentes de diferentes orígenes y etnias, incluidos los autóctonos. Cabe destacar la presencia de algunas familias enteras, así como de un grupo significativo de menores que han encontrado en el Comedor no solo un plato caliente, sino también un ambiente amable, seguro y de respeto, tanto por el personal como por los usuarios.
En el espacio del Comedor Social de Lepe se pretende desarrollar un programa de acogida integral, que además del servicio propio de alimentación que cubrirá 200 personas en diarias en su fase de rendimiento total, realice una labor de fortalecimiento del tejido asociativo de la localidad a través procesos de información y orientación sobre los recursos y servicios sociolaborales, educativos, sanitarios, culturales y de ocio, que permita a la población en general contar con más herramientas para facilitar su integración social y desenvolvimiento personal.